hierba y persona abriendo los brazos, idea de volver a ti sin exigencia

Volver no es hacerlo perfecto. Es estar contigo.

Hay días en los que ni siquiera quieres parar.
Porque si paras… sientes.

Y si sientes, aparece el juicio:
“Otra vez igual.” “Tendrías que estar mejor.” “Deja de darle vueltas.”

Entonces te exiges volver a ti.
A conectar. A estar presente.

Pero en el fondo, te estás pidiendo lo de siempre:
no molestar, no fallar, no sentir demasiado, mantenerte en calma, poder con todo…

No se trata de hacerlo perfecto

A veces, creemos que “volver a nosotros” es calmarnos.
Respirar, sentir, habitar el cuerpo…

Pero si lo hacemos con exigencia, se convierte en otra presión más.

Desde la terapia Gestalt, volver a ti no es un ejercicio.
Es una forma de estar contigo aunque lo que haya no te guste.

¿Cómo sería volver a ti… sin corregirte?

  • Escuchar tu cuerpo sin tener que relajarlo.
  • Notar tu respiración sin intentar cambiarla.
  • Sentir tu emoción sin buscarle sentido.
  • Dejar de hacer esfuerzo incluso por estar bien.

Volver a ti no es hacerlo bien.
Es dejar de empujarte fuera.

Y si no puedes… también está bien

Porque incluso eso —no poder, no saber, desconectarte— también forma parte de ti.

También merece ser escuchado.

Y ese puede ser el primer gesto real de cuidado.

Si te reconoces en esto…

Si estás cansadx de exigirte incluso cuando intentas cuidarte,
y sientes que ha llegado el momento de mirarlo desde otro lugar…
Aquí estoy. Lo hablamos sin compromiso.

→ Ir a la página de contacto

Deja un comentario