Cuando alguien se va sin decir nada
¿Te ha pasado que alguien con quien estabas empezando algo o con quien sentías un vínculo romántico ha dejado de responder de repente? Chats sin contestar, planes que se esfuman, silencio total. Y tú te quedas mirando la pantalla, preguntándote qué hiciste mal.
Muchas personas, después de un ghosting, se culpan o intentan “entender” al otro. Desde la Terapia Gestalt, miramos antes otra cosa: qué te pasa a ti por dentro, qué se mueve en tu cuerpo, en tu autoestima y en tu forma de vincularte.
Breve caso: Javier y un silencio sin explicación
Javier llevaba meses hablando con alguien. Mensajes diarios, confidencias, planes a futuro. Una semana, las respuestas empiezan a espaciarse. Luego, nada. Ni un “lo dejamos aquí”, ni una explicación. Solo silencio.
Javier revisa la conversación una y otra vez. Piensa: “¿Habré dicho algo mal?”, “¿he sido demasiado intenso?”, “si le hubiera más espacio, seguiríamos hablando”. Deja de contarle a sus amistades lo que siente porque le da vergüenza “quedar como un dramático”. Por dentro, la sensación es de vergüenza y de no valer suficiente.
En sesión, poco a poco empieza a mirar algo diferente: no tanto qué hizo él “mal”, sino qué necesitaba y no ha recibido, y cómo quiere cuidarse a partir de ahora cuando alguien desaparece así.
Qué es el ghosting (más allá de la palabra de moda)
Ghosting es cuando alguien corta el contacto de forma brusca y sin explicación: deja de responder mensajes, no da señales y tampoco nombra que quiere cerrar la relación o el vínculo.
No es lo mismo que ir alejándose poco a poco o tener menos disponibilidad. En el ghosting hay una ruptura silenciosa: tú sigues en el vínculo, pero la otra persona se ha ido sin decir nada.
Desde la mirada Gestalt, esto tiene un impacto directo en tu figura de confianza: el corte brusco deja “abierto” el gesto de acercarte, sin posibilidad de cierre o de palabra.
Cómo se vive por dentro
- Rumiación constante: revisas una y otra vez la conversación buscando qué hiciste mal.
- Vergüenza: te cuesta contarlo porque temes que te digan que exageras o que “es lo normal ahora”.
- Ansiedad en el cuerpo: nudo en el estómago, pecho cerrado, dificultad para concentrarte.
- Autoataques: aparecen frases internas como “claro, quién va a quedarse contigo”, “siempre lo estropeas todo”.
- Idealización de la otra persona: tiendes a ponerla en un pedestal y a colocarte tú abajo.
Si ya había ansiedad en las relaciones o miedo al rechazo, el ghosting puede activar ese dolor con mucha fuerza.
Qué sueles hacer para no sentir tanto (y por qué tiene sentido)
- Buscar explicaciones lógicas: “seguro que está muy liado”, “tendrá cosas personales”.
- Culparte a ti: prefieres pensar que hiciste algo mal antes que aceptar que el otro ha desaparecido sin cuidar el vínculo.
- Esperar en silencio: no escribes más, pero tampoco cierras; te quedas “en pausa” por si vuelve.
- Engancharte a la pantalla: revisas si está en línea, si ha subido stories, si parece que está bien sin ti.
Todo esto es una forma de intentar no sentir el golpe entero de la pérdida. No está “mal”; es una manera de protegerte. Y al mismo tiempo, suele dejarte atrapado/a en un lugar donde tú no eliges nada.
Cuidar tu dignidad cuando te hacen ghosting
No puedes controlar si alguien desaparece. Sí puedes aprender a cuidar tu dignidad cuando eso ocurre. No se trata de “hacerse el fuerte”, sino de empezar a colocarte también en el centro de la escena.
- Nombrar lo que ha pasado (aunque sea solo para ti): “Esta persona ha dejado de responder y no ha puesto palabras al cierre”.
- Reconocer lo que sientes: rabia, tristeza, vergüenza, confusión… todo eso tiene lugar.
- No mendigar explicaciones: puedes escribir una vez para aclarar, pero entrar en un bucle de mensajes suele hacer más daño a tu autoestima.
- Recordar que el silencio también comunica: no es “no sé nada”, es “con este silencio me está mostrando cómo se posiciona”.
Frases que pueden ayudarte a poner un cierre digno
No son recetas universales, pero pueden darte palabras cuando estás bloqueado/a:
- “Veo que has dejado de responder. Me hubiera gustado que pudiéramos hablarlo, pero con este silencio entiendo que no quieres seguir en contacto.”
- “Me ha dolido que desaparecieras así. No busco una explicación ahora, solo necesito nombrarlo para mí.”
- “Desde aquí elijo cuidar de mí y no quedarme esperando un mensaje que quizá no llegue.”
Poner este tipo de frases no es para cambiar a la otra persona, sino para ayudarte a ti a reconocer lo que ha pasado y a recuperar algo de tu lugar.
Pequeños gestos de autocuidado después del ghosting
- Limitar la exposición: si estás pendiente de sus redes todo el tiempo, puede ayudarte silenciar o dejar de seguir durante un tiempo.
- Buscar espacios seguros: hablar con alguien que no te juzgue y no minimice lo que te pasa.
- Cuidar tu cuerpo: sueño, comida, movimiento suave; cuando hay dolor emocional, el cuerpo suele quedar en segundo plano.
- Recordar tus otros vínculos: amistades, familia, espacios donde sí te sientes visto/a y escuchado/a.
Cómo lo trabajamos en sesión Gestalt
En terapia no se trata solo de analizar por qué el otro desapareció, sino de mirar qué activa en ti y qué necesitas ahora.
- Validar tu experiencia: que puedas contar lo que pasó sin que se relativice o se minimice.
- Escuchar tu diálogo interno: detectar las frases con las que te atacas y explorar de dónde vienen.
- Reconectar con tus necesidades: qué tipo de vínculo deseas, qué trato no quieres volver a aceptar.
- Acompañar el duelo: poner palabras a la pérdida, aunque “solo” fuera alguien con quien hablabas online.
Si lo necesitas, podemos empezar por una sesión de orientación gratuita de 30 minutos para situar tu momento y ver si este proceso puede ayudarte.
Cuándo pedir ayuda
Si sientes que este ghosting ha removido historias más antiguas, si te cuesta volver a confiar o si te quedas atrapado/a en bucles de culpa y pensamientos (“algo en mí está roto”), puede ser buen momento para pedir acompañamiento. Y si además sueles evitar el conflicto o tragarte lo que te pasa, estos patrones pueden estar muy relacionados con cómo vives el ghosting.
Si te reconoces en esto y quieres hablarlo… aquí estoy.
Terapia Gestalt para ansiedad en las relaciones, miedo al conflicto o al rechazo.
Online o presencial (Barcelona y Santa Coloma).

Deja un comentario