Hablarte sin herirte
Si te hablas con dureza cada vez que fallas, no estás solo/a. La autocrítica suele venir con buena intención: evitar el error y que te rechacen. El problema es que, con el tiempo, se convierte en ansiedad, vergüenza y bloqueo. Desde la Terapia Gestalt lo miramos sin juicio: fue un ajuste creativo que te ayudó entonces y hoy quizá te hace daño.
¿Qué es la autocrítica (mirada Gestalt)?
Es la tendencia a juzgarte con severidad, a repasar fallos y a exigir impecabilidad. En Gestalt hablamos de introyectos: mandatos tragados literalmente (“tienes que hacerlo perfecto”, “si fallas, no vales”). Esa voz interna intenta protegerte, pero lo hace atacándote. No es una debilidad ni un capricho: es un modo aprendido de pertenecer y de evitar el fallo.
Cómo se nota en el día a día
- Desprecio interno tras un error: “no valgo”, “siempre igual”.
- Rumiación: repasas en bucle lo que “deberías haber hecho”.
- Elogios que rebotan: te cuesta recibirlos, los minimizas.
- Parálisis ante decisiones por miedo a equivocarte.
- Te comparas y pospones el descanso “hasta hacerlo perfecto”.
De dónde viene: figuras internalizadas e introyectos
De niño/a quizá funcionó: evitar broncas, ganar aprobación, no perder a alguien importante. El cuerpo aprendió “peligro = fallar” y activó control y tensión. A veces también firmamos “contratos invisibles”: “si no fallo, me querrán”. Hoy puedes actualizar ese acuerdo.
Pasos prácticos para bajar el crítico
- Pausa corporal (20–30 s): siente los pies y la mandíbula; suelta el aire lentamente. Nombra: “Ahora hay tensión y ganas de atacarme”.
- Describe el hecho, no el juicio: “Simplemente lo entregué tarde, no puedo controlarlo todo”, en lugar de “soy un desastre”.
- 1% de diferencia: haz una mejora mínima y cierra. No persigas la versión “ideal” infinita.
- Límite al crítico: “Gracias por intentar protegerme; hoy elijo hablarme con respeto”.
- Registra logro pequeño: al final del día, nombra una cosa que sí salió bien.
Cómo responder a la voz dura (micro-guiones)
- “Cometí un error y sigo siendo valioso/a.” (Todo el mundo comete errores).
- “Estoy aprendiendo; no necesito castigarme para mejorar.”
- “Hasta aquí por hoy; continúo mañana con más calma.”
- “Pido ayuda para esta parte.”
- “Gracias, crítico; ahora bajo el volumen y sigo.”
¿Cómo lo trabajamos en sesión Gestalt?
- Aquí-y-ahora: observamos cómo te hablas, respiras y te colocas cuando aparece la dureza.
- Experimentos seguros: ensayamos entregar “bien” sin sobrepasarte, pedir claridad y poner un “basta por hoy”.
- Actualizar introyectos: cuestionamos mandatos antiguos y elegimos los que hoy te sostienen.
- Autoapoyo: entrenamos una voz interna más habitable que te permita probar, fallar y aprender.
Cuándo pedir ayuda
Si la rumiación no te deja descansar, si te paraliza el miedo a fallar o si tus relaciones se resienten, puede ayudarte un acompañamiento presencial u online. Puedes empezar por una conversación breve para situar tu momento. Si este tema se mezcla con ansiedad en las relaciones o con evitar el conflicto, aquí encontrarás material que acompaña.
Si te reconoces en esto y quieres hablarlo… aquí estoy.
Terapia Gestalt para ansiedad en las relaciones, miedo al conflicto o al rechazo.
Online o presencial (Barcelona y Santa Coloma).

Deja un comentario